
En un artículo anterior hablábamos del declive —por suerte, siempre hay honrosas excepciones— del cine y de la literatura. De un declinar ineludible tanto de autores como de lectores y espectadores. En cualquier caso, las relecturas y revisionados de clásicos aún hoy son posibles. Lo que antaño, sin embargo, sonaba a utópico —distópico— hoy casi es una mera descripción de la realidad circundante. Profecías literarias y cinematográficas que, en gran parte y manera, se han cumplido al pie de la letra. Los vientos, última narración corta de Mario Vargas Llosa, bien podría entrar a formar parte de esta categoría literaria de anticipación. Obra extraordinaria en más de un sentido.

Retratos es un libro de poemas que, a modo de pictóricos lienzos, eternizan el momento pasajero. En él se disecciona, metafóricamente, una sucesión de instantes congelados por siempre sobre el tiempo. Pequeños retazos en remembranza de fugaces sombras preteridas

Un gran despliegue de relatos poliédricos que sorprenderá gratamente
a los lectores. Un ejercicio de talento literario e imaginación sin límite
alguno. Una vez que comience por el primero no podrá parar.
